INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia de la humanidad el hombre evoluciona, se transforma, cambia, se multiplica, y se aleja un poco con esto de aquello de nacer, crecer, desarrollarse y morir.
Existe un proceso evolutivo bastante amplio y en muchas ocasiones complejo.
Charles Darwin dejo un legado de conocimientos que podemos sintetizar en una frase que pudiera resultar bastante trillada: “Toda especie que no se adapte morirá”. Es precisamente en este plano en donde radica su importancia.
Se deja atras lo viejo para llegar a lo nuevo, y no podemos llegar a lo nuevo si existiese un desarrollo procesal evolutivo.
El hombre categorizado no como cosa sino como un “animal racional” está dotado como su nombre lo dice, de una parte animalesca pero al mismo tiempo de algo que lo hace diferente a dichos seres, su racionalidad.
Pero el ser humano desde el primer día que apareció en la faz de la tierra no fue inmediatamente un poderoso homo como el que se gloría hoy en día de su inteligencia, de sus grandes construcciones, de su ciencia, de las maravillas de su arte o bien de su portentosa agilidad física.
Sin duda, todo lo anterior se debe a una palabra: desarrollo.
Resulta necesario analizar los diversos panoramas o estudios que existen acerca de la evolución del hombre, no sólo para poder ser sujetos de una sólida formación cultural, sino para poder obtener un criterio válido y certero sobre los conocimientos y discusiones que puedan resultar de cualquier situación intelectual práctica.
De hecho una de las diversas teorías que nos plantea el origen del hombre en la tierra es precisamente la del hombre que primero fue simio, mono o algo parecido a una quimera, en el que poco a poco por sus diversas necesidades de supervivencia o de sociabilidad, se fue transformando su cuerpo y por ello su imagen, su mímica hasta poder llegar a un lenguaje articulado y coherente y lo más importante el cambio magnánimo de no actuar por intuición y sí por su razón.
Razonar los problemas y las dificultades de saberse creación o ente en un mundo que desconocía como un bebe indefenso y expuesto a los peligros, lo hace caminar del umbral de lo desconocido a lo conocido, y por ello, poco a poco aprende a obtener seguridad para actuar.
Detengámonos a imaginar y entremos en nuestro estudio acerca de la evolución del ser humano, que no está por demás exponer, por más ardua y extensa que sea cualquier intento puede resultar pobre, pero no por eso menos interesante.
El hombre es un ser superior a todo lo demás, de ahí que se manifieste que la vida humana sea el mayor de los dones que un hombre puede poseer. Esta es una clara e importante justificación para atender al estudio del desarrollo de la vida humana, y aún más, debemos siempre preguntarnos un por qué de aquello que deseamos obtener, esto es, el por qué de la evolución humana.
DESARROLLO TEMÁTICO
La prehistoria es, el período de tiempo transcurrido desde la aparición del Homo sapiens hasta la invención de la escritura, hace más de 5000 años. Pero según otros autores se terminaría con la aparición de las sociedades complejas que dieron lugar a las primeras civilizaciones y estados.
Es importante señalar que según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de real significancia en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se considera a la Historia, como el «acontecer humano en el tiempo», todo es Historia existiendo el ser humano, y la Prehistoria podría, forzadamente, solo entenderse como el estudio de la vida de los seres antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la aparición del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.
En ese sentido, el fin de la Prehistoria y el inicio de la Historia lo marcaría una estructuración creciente de la sociedad que provocaría una modificación sustancial del hábitat, su aglomeración en ciudades, una socialización avanzada, su jerarquización, la aparición de estructuras administrativas, de la moneda y el incremento de los intercambios comerciales de larga distancia.
Prehistoria, Historia y Arqueología
Desde el punto de vista más tradicional, se considera que la Prehistoria es una especialidad científica que estudia, por medio de la excavación, los datos de este periodo de la Historia que ha precedido a la invención de la escritura y en el que los restos arqueológicos son nuestra principal fuente de información. El resto viene de disciplinas auxiliares como la etnografía, la Paleoantropología, física nuclear para efectuar dataciones absolutas, entre otras muchas ciencias y técnicas. De todos modos, la metodología de base para la obtención de datos en la Prehistoria es, la Arqueología por lo que hasta hace muy poco Prehistoria y Arqueología eran confundidas constantemente. Mientras que en los ámbitos académicos de la Europa continental la Prehistoria es una especialidad de la Historia
Prehistoria en África
África es la cuna de la humanidad y actualmente es el continente con más pueblos prehistóricos. Es fácil concluir que la prehistoria de África es la más larga y compleja de todo el globo.
Norte de África
El África mediterránea tiene, durante la Edad de Piedra, una periodización equivalente a la europea, Paleolítico y Neolítico. Después, la influencia de la civilización Egipcia y la llegada de colonizadores fenicios aceleran el ritmo evolutivo respecto a Europa.
Edad de Piedra en el norte de África
El Paleolítico inferior y medio está bien representado y desde fechas muy remotas. Así, hay numerosas evidencias del Olduvayense y del Achelense, pudiendo añadir a las industrias líticas, diversos tipos de restos humanos, que podría ser atribuida a Homo heidelbergensis, o, el cráneo de Jebel Irhoud, de aspecto neandertaloide.
La cultura ateriense, sin embargo, parece romper esa tendencia y separa la evolución cultural, especialmente en la zona del Sáhara, de la de sus vecinos.
La cultura iberomaurisiense es otra de esas culturas exclusivas del norte de África, especialmente de las costas magrebíes. Su prolongada cronología se solapa con el Ateriense, y parece abarcar el equivalente a todo el Paleolítico Superior europeo, apreciándose en él una clara evolución.
La cultura capsiense es una cultura magrebí que, de nuevo, rompe molde con respecto a los patrones europeos. Comienza siendo claramente epipaleolítica, hacia el 8000 a. C., con una gran riqueza material. Además de útiles laminares y microlíticos los hay foliáceos de bella factura, junto a sus características botellas fabricadas en huevos de avestruz y sus abundantes concheros.
El Neolítico de la zona del Nilo es particularmente avanzado, con dos focos principales con sendas culturas: Merimdé, en el Delta, y Badariense en el alto Egipto. Aunque ambas tienen particularidades y diferencias, comparten ciertos rasgos que permiten sostener que había cierta relación. Tienen grandes asentamientos completamente sedentarios, cuya economía se basa en la agricultura y la ganadería .El Nilo: Como es sabido, la eclosión de la civilización egipcia se inicia ya en el IV milenio a. C. con el surgimiento de numerosas ciudades, los primeros jeroglíficos y la aparición de dos grandes estados.
El Magreb, en cambio es un caso muy diferente. Mientras que durante el segundo milenio antes de nuestra era el Mediterráneo comenzaba a ser recorrido por exploradores en busca de materias primas, principalmente cobre y oro, provocando una serie de contactos culturales que a su vez permitieron el nacimiento de numerosos culturas en toda la cuenca; el Magreb parece estancarse entre un neo-eneolítico tardío y pasar su propia «edad oscura». Este fenómeno podría coincidir con la presencia de la etnia bereber, de la que se desconoce su procedencia y la fecha de aparición, aunque los estudiosos parecen coincidir con sus rasgos afroasiáticos.
Se sospecha que los fenicios frecuentaban las costas del Magreb desde finales del segundo milenio, y se supone que las primeras factorías fundadas fueron Útica, Oea, ambas en torno al 1100 a. C., y sobre todo Cartago, en el 814 a. C. Lo cierto es que las factorías y colonias fueron siendo más numerosas, pero Cartago se convirtió en la más importante; tanto, que acabó siendo capital del estado púnico.
Aunque la influencia de los cartagineses debió ser importante, no causó cambios tan drásticos y el Magreb siguió siendo una zona con cierto retraso cultural, al parecer, debido a la resistencia de los libios a las innovaciones. No obstante, éstas comienzan a notarse a partir del siglo V a. C. Así, aparecen las primeras monarquías indígenas en la propia Cirenaica, en Ghana y en Numidia. Otros rasgos de la influencia fenicia fueron las mejoras agropecuarias, la introducción del hierro y del torno de alfarero, la acuñación de monedas y, finalmente, la invención de un tipo propio de escritura: El alfabeto líbico ha sobrevivido hasta la actualidad entre ciertas tribus de tuaregs con el nombre de Tifinagh.
Prehistoria del África subsahariana
A pesar de que el hombre nació en esta zona de África, cuando los primeros exploradores europeos con intenciones culturales llegaron se encontraron un panorama tristemente desolador, eso alimentó la consideración de bárbaros y salvajes para los habitantes del África negra. Sin embargo, en el corazón del continente florecieron importantes culturas que fueron decayendo, en parte por su propia dinámica interna y, sobre todo, por la continua sangría de la explotación colonial y esclavista iniciada desde los tiempos de los cartagineses, pero que alcanzó dimensiones dantescas con la aparición de mercaderes árabes en la Edad Media y europeos en la Edad Moderna.
Edad de Piedra del África subsahariana
ESA, se refiere al periodo comprendido desde la aparición del primer ser .Se divide en dos etapas: olduvayense y achelense.
La cultura olduvayense es la más antigua del mundo, aunque recibe el nombre del yacimiento epónimo de Olduvai, en Tanzania, los hallazgos más antiguos aparecen, más al norte, en Etiopía, concretamente en la cuenca del río Omo, donde la investigadora francesa Hélène Roche ha datado herramientas talladas en el arroyo de Kada Gona, por medio del potasio-argón en 2,6 millones de años de antigüedad.
El Achelense de esta zona aparece hace 1,5 millones de años, al parecer de la mano de una nueva especie humana, probablemente Homo ergaster aunque, a decir, verdad, existe un cierto hiato evolutivo en cuanto a los fósiles de este periodo.
Edad de Piedra intermedia es el periodo entre el final de la Early Stone Age hasta el inicio de la «Edad de Piedra Tardía». Se desarrollan industrias muy parecidas todas ellas, para las que se han establecido numerosas variantes regionales basadas, sobre todo, en la influencia de la materia prima local, que parece condicional la tecnología y la tipología lítica. En el África oriental y austral, destaca el Stillbayense, que se extiende por el sur de África hasta Rhodesia y la zona oriental.. Otra industria bastante evolucionada es el Fauresmithiense, propio de las llanuras de Sudáfrica, tiene un fuerte componente Levallois y piezas de tradición achelense pero de pequeño tamaño. Las industrias de África central son mucho más arcaicas, como el Sangoense, que parece un Achelense tardío. Es difícil atribuir grupos humanos a cada una de esas industrias, quizá las más arcaicas correspondan a Homo rhodesiensis, y las más evolucionadas a los primeros Homo sapiens ―o, mejor dicho, primitivos modernos.
Edad de Piedra tardía es el último periodo del Paleolítico de África subsahariana. Este periodo es el mejor conocido y centraremos solo en tres de las culturas más importantes. En África oriental núcleos discoides, piezas foliacieas bifaciales, pero también, microlitos geométricos. En África oriental tenemos el Lupembiense, cuyo útil más característico son unos espesos picos foliáceos finamente retocados. Por último en el sur de África encontramos la cultura aparentemente más avanzada, el Wiltoniense, de características microlíticas y laminares ―o sea, leptolíticas― que irá extendiéndose hacia el norte y perdurará hasta épocas históricas. En muchos de estos lugares, la cultura de la edad de Piedra africana apenas evolucionó hasta expansión bantú o, incluso, hasta la colonización europea.
Todo parece indicar que los metales tuvieron poca incidencia en los pueblos del África subsahariana, pues eran principalmente gentes seminómadas, de economía cazadora-recolectora que, cuando se neolitizaron, prefirieron la ganadería a la agricultura. Las primeras noticias de culturas en las que los metales tenían una importancia fundamental son del primer milenio a. C. Una de cuyas manifestaciones es, probablemente, la Cultura Nok, de Nigeria. Los nok, que vivían en los valles de los ríos Níger y Benué ya eran capaces de fundir y forjar el hierro hace 2.500 años. Por otro lado, se relaciona a los nok con el origen de los bantúes, aunque no hay pruebas.
Lo que sí es cierto es que, la expansión bantú se aceleró, en parte gracias a las epidemias que diezmaban el ganado de los joisan, y sobre todo, porque los bantúes tenían una tecnología superior avalada por el empleo de herramientas de hierro, acabaron ocupando prácticamente toda el África Subsahariana. Por otro lado, los bantúes no dejan de ser pueblos poco tecnificados, que no alcanzaron el desarrollo tecno-social de los pueblos del norte del continente; de hecho, no avanzaron hacia estructuras más complejas que las tribales hasta la llegada de los musulmanes aunque la penetración islámica se limitó al norte de África y la costa del Índico, hubo numerosos viajeros y misioneros musulmanes que alcanzaron el centro del continente y mantenían fuertes lazos de dependencia con el Islam. Por ejemplo, fundaron en Tombuctú la primera universidad islámica del África subsahariana: en el año 1323 y provocaron el nacimiento del imperio de Mali en el siglo XIV, del imperio Songhai en los siglos XV y XVI.
La Prehistoria en Oriente Medio
Oriente medio es lo que se llama una Zona Nuclear que irradia continuas innovaciones y cambios y que influyen decisivamente en el desarrollo, no sólo de zonas limítrofes, sino de toda Eurasia.
El Paleolítico en Oriente Medio
Paleolítico inferior: el paso del ser humano por la zona se documenta en Dmanisi, probablemente una variante de Homo ergaster datada entre 1.850.000 y 1.600.000 años; acompañados de una cultura material muy tosca. Los primeros bifaces aparecen en Ubeidiya, junto a restos humanos muy antiguos.
Paleolítico medio: Es muy similar al de toda la cuenca mediterránea, ocupada en aquella época por los neandertales con cultura musteriense, ofrece una secuencia casi completa del Paleolítico Medio: las industrias más antiguas son las el Achelense final seguido de niveles con piezas laminares, auriñacoides.
Los fósiles humanos conocidos en la base de la secuencia temporal poseen rasgos casi idénticos a los «Primitivos modernos» que aparecen en la MSA. En cambio, los «Neandertales clásicos» son, cronológicamente posteriores, datados a partir de 60.000 años. Todo parece indicar que los seres humanos modernos llegaron a Oriente Medio desde África antes de que los neandertales .
Paleolítico superior: Parece haber dos corrientes culturales paralelas diferenciadas, ambas con microlitos. Por un lado, el Ahmariense, por otro, el Auriñaciense Levantino, procedente de Europa oriental y destacan, además, las hojitas de Dufour y la industria ósea.
El Mesolítico en Oriente Próximo
Comenzó al finalizar la última glaciación. Al principio, la caza y la recolección siguieron siendo básicas; de hecho en este periodo se inventan el arco y las flechas. Pero, con el tiempo, el nomadismo se transformó en semisedentarismo, la caza se convirtió en simbiosis y la recolección en forrajeo organizado. Así nació la cultura mesolítica más importante del Mesolítico medio-oriental, el Natufiense.
El Neolítico en Oriente Próximo
Nace hacia el 8000 a. C. en la región denominada Creciente Fértil, es decir, Mesopotamia allí se domesticó algunas especies de animales y se comenzó el cultivo de plantas.
En el Próximo Oriente no tiene sentido hablar de la Edad de los Metales como una etapa prehistórica, pues el gran desarrollo de la metalurgia coincide con la aparición de documentos escritos y el nacimiento de las grandes civilizaciones. Por tanto estamos ya en la Historia estrictamente hablando.
La Edad de Piedra es mucho más tardía sin que todavía se haya averiguado exactamente cuándo comienza. La teoría más aceptada es que el poblamiento humano de América se produjo desde Siberia a través de Estrecho de Bering: algunos datos apuntan a un poblamiento muy temprano. Otros creen, en cambio, que sólo hay pruebas para afirmar que los seres humanos llegaron hace unos 14.000 años o poco más. En cualquier caso, el aislamiento de América respecto a otros continentes fue casi absoluto lo que justifica que no se emplee la periodización tradicional, sino otra específica adecuada a la realidad arqueológica de este gran continente.
Periodo Lítico o Paleoindio
Podría equipararse al Paleolítico Superior europeo, comprende desde la llegada de los primeros americanos hasta el comienzo del Holoceno. Dentro de este periodo hay dos fases:
Fase de cazadores-recolectores indiferenciados: caracterizado por una industria lítica arcaizante; los restos son muy escasos pero pueden ponerse ejemplos datados por encima de los 30 000 años de antigüedad en todo el continente.
Fase de las Puntas de proyectil: Estaríamos ante una cultura de tecnología lítica muy avanzada y con una economía basada en la caza de piezas de mediano y gran tamaño.
Periodo Arcaico
Hacia el VIII milenio a. C., a finales de la última glaciación, los antiguos americanos comienzan a experimentar con el cultivo de plantas y la cría de animales, iniciando un largo proceso hacia las primeras poblaciones sedentarias. Esta transición fue más en el centro- noroeste del Perú y en el sur de México. También aparecen los primeros poblados estables y numerosas culturas que viven de la explotación intensiva de recursos oceánicos. Progresivamente, las comunidades van dependiendo más y más del producto de la agricultura, la ganadería y de la pesca.
Arcaico Tardío
La sedentarización se sigue de un proceso de jerarquización de las comunidades, apareciendo hacia el IV milenio a. C. las primeras jefaturas extra-familiares que se van consolidando lentamente en autoridades políticas permanentes de pueblos que forman grandes rutas de intercambio económico por medio del conocimiento de la astronomía y los ciclos agrícolas.
Periodo Formativo
Sería el equivalente a la Protohistoria europea, pero más dilatada; inmediatamente después de esta fase aparecen las primeras formas de escritura y las grandes civilizaciones clásicas como la de los Mayas o los Moche, destaca por novedades como la agricultura, la ganadería, la cerámica. También se produce la aparición de las primeras sociedades jerarquizadas con formas de gobierno relativamente complejas; de hecho, hay grandes civilizaciones como la de los Olmecas en Mesoamérica y la Cultura Chavín en Sudamérica, que llegan a dominar extensos territorios y a construir importantes centros urbanos en torno a santuarios dedicados al Dios Jaguar.
En América, la utilización de cobre nativo se remonta hacia el 900 a. C.; poco después comienza una metalurgia auténtica, basada en cobre y, sobre todo, oro y plata. El bronce no aparece hasta poco antes del año 900. El hierro no se conoció hasta la llegada de los europeos.
Prehistoria en Europa
Excavación del yacimiento de Gran Dolina en Atapuerca. El nivel TD-10, que se observa donde se encuentra el mayor grupo de excavadores, aparecieron herramientas del Paleolítico Medio.
Es innegable que Europa, durante toda su Prehistoria, fue tributaria de los avances de África y Oriente Medio. Si exceptuamos la cultura Musteriense y quizá la Auriñaciense junto con el desarrollo del Arte paleolítico; además de la Cultura megalítica o la Cultura del vaso Campaniforme, todos los progresos registrados en esta fase de la Historia europea son importaciones foráneas.
Edad de Piedra europea
La Edad de la piedra europea sigue dividiéndose en tres etapas, que separó el Paleolítico y el Neolítico. A éstas se unió el Mesolítico, gracias al descubrimiento del Tardenoisiense por Gabriel de Mortillet etre 1885 y 1897. Más tarde las tres edades de la piedra fueron precisadas y enriquecidas por las propuestas del abate Breuil en 1932.
Paleolítico. Es el periodo más antiguo y largo de la historia europea; comenzaría hace aproximadamente un millón de años con la llegada de los primeros humanos.Durante el Paleolítico europeo se suceden, después, otros tipos: Homo heidelbergensis, Homo neanderthalensis y Homo sapiens sapiens; este último vino a través de otra migración provocando la extinción de los neandertales hace 50.000 años. Paralelamente a la evolución humana se produce una evolución cultural: durante el Paleolítico Inferior la cultura dominante en Europa es el Achelense; en el Paleolítico Medio tenemos el Musteriense quizá el Châtelperroniense sea un epígono de este tipo humano. Con la llegada del hombre moderno se suceden una serie de culturas.
Epipaleolítico/Mesolitítico, la fase intermedia o Edad Media de la Piedra: se refiere al periodo que transcurre desde la retirada del último glaciar,hasta la llegada del Neolítico. Actualmente se discrimina entre culturas epipaleolíticas .
El Neolítico en Europa
Neolítico, la última fase o Edad Moderna de la piedra: el Neolítico llega a Europa desde el Próximo oriente a través de los Balcanes y la cuenca Mediterránea en el sexto milenio. En Chipre, la zona griega y los Balcanes es donde aparece el primer neolítico europeo, muy influido por el anatólico. Aunque los primeros poblados sedentarios son muy pequeños, pronto de desarrolla una cultura con yacimientos. En la cultura material destaca la cerámica pintada y las figurillas femeninas. En el Mediterráneo occidental se sospecha la existencia de una fase precerámica fundamentalmente ganadera y aferrada a los hábitats en cueva, la primera gran civilización. Probablemente un pueblo de pescadores identificable por sus típicas cerámicas decoradas con impresiones de conchas de berberecho que aparecen tanto en la orilla africana como en la europea, desde Dalmacia a la península Ibérica. En el quinto milenio otra oleada neolitizadora penetra en Europa a través del Danubio, se caracteriza por la llamada Cerámica de bandas La cerámica de bandas está decorada en frisos superpuestos con motivos diversos, destacando los meandros.
El caso es que antes del año 4000 a. C. toda Europa estaba neolitizada. Fue hacia esa época cuando empezaron a aparecer, más o menos simultáneamente, en varias regiones atlánticas. Los monumentos megalíticos han sido interpretados como centros simbólicos y/o rituales de las poblaciones de su entorno, de las cuales se conocen muy pocos datos.También se han encontrado en el norte y noroeste de Europa ciertos recintos delimitados por fosos sucesivos, terraplenes y empalizadas, denominados campos atrincherados.
Edad de los metales en Europa
El Calcolítico o Eneolítico es la Edad del Cobre. Esta fase es, a menudo, difícil de definir, pues la presencia de objetos de cobre no siempre supone un cambio cultural importante respecto al Neolítico, por lo que suele tratarse como un estadio intermedio entre el final de la edad de Piedra Mesolítico y la Edad del Bronce. El cobre aparece hace más de 6.000 años, a finales del Neolítico, en Oriente Medio, en forma de objetos martillados a partir de pepitas de metal nativo. La fundición es algo posterior y penetra en Europa a través del Cáucaso y Anatolia en el IV milenio a. C.
Un segundo foco metalúrgico local se sitúa al sur de la península Ibérica, donde los yacimientos cupríferos de Almería atrajeron exploradores orientales que, por aculturación, provocaron el nacimiento de la cultura de Los Millares que se desarrolla a lo largo del III milenio a. C. Los contactos comerciales de gentes del otro extremo del Mediterráneo con indígenas almerienses aumentaron su riqueza y complejidad social. Aunque Los Millares mantienen las tradiciones megalíticas funerarias, su estructura social es, sin duda, mucho más compleja que en el Neolítico final. La tercera gran incursión del cobre viene de la mano de la cerámica cordada, propia de gentes de originarias de las estepas del este. Estos pueblos pastores y guerreros llegaron con costumbres nuevas a principios del tercer milenio a. C., ocupando un extenso territorio que comprendía desde las estepas al norte del mar Mar Caspio, hasta las riberas del Báltico y los Países Bajos e incluso alcanzaron Suiza; no se conocen sus causas de su migración, pero, sin duda, truncaron una plausible evolución local de las pequeñas culturas
La economía seminómada y pastoril propia de las estepas todas, ha permitido localizar algunos escasos poblados, como el yacimiento ucraniano, de cierta entidad urbana y con casas rectangulares. La implantación metalúrgica definitiva en toda Europa la protagoniza un grupo que, a pesar de ser mal conocido, se extiende por toda Europa occidental, se trata de la Cultura del vaso Campaniforme .
El campaniforme tiene orígenes inciertos que podrían estar en los Cárpatos: se introdujeron a través del territorio de la cerámica cordada de ahí que el campaniforme más antiguo tenga decoración cordada, después se extendión hacia el oeste, formando el grupo Campaniforme Atlántico. Cuando llega a la península Ibérica y se relaciona con los pueblos más avanzados del sur, en torno al 2000 a. C., experimenta un cambio y se produce una «rebote» en la expansión, es lo que habitualmente se denomina Campaniforme de Reflujo. En este momento, la decoración cerámica es más barroca, los ajuares más ricos y es cuando existe más homogeneidad en las zonas afectadas.
Edad del Bronce en Europa
El Bronce Fue inventado en oriente medio sustituyendo al Calcolítico aunque en otros lugares esta última edad fue desconocida y el bronce sustituye directamente al período Neolítico. El bronce penetró en Europa a través de una extensa red de vías comerciales que recorrían todo el continente hasta el Mar del Norte.
Bronce Antiguo en Europa
Entre los años 1800 a. C. y 1500 a. C., aproximadamente, coincidiendo con la plenitud del mundo minoico. Europa se benefició de la demanda de materias primas por parte de las grandes civilizaciones del Próximo Oriente y del Egeo. éstas demandaban ámbar del Báltico, cobre del bajo Danubio y Huelva, estaño de Cornualles y Galicia, oro de Irlanda, metales preciosos de Andalucía y azabache de Gran Bretaña. A cambio ofrecían manufacturas de bronce o difundían la nueva tecnología metalúrgica, junto a otros objetos exóticos entre los que destacan los ornamentos de oro y plata y las perlas egipcias de fayenza azul. Las principales rutas comerciales eran controladas por una serie de culturas que, en conjunto, llamaremos Complejo o familia de los túmulos del Bronce Antiguo.
La mayor parte de los restos son monumentos funerarios de tipo tumular pertenecientes a las oligarquías locales guerreras enriquecidas gracias al comercio. En ciertas zonas del norte de Italia, los terrenos pantanosos han preservado multitud de objetos de cuero, piraguas de madera, arcos de gran tamaño, ruedas de carro y arreos de hueso. Todas estas culturas, como acabamos de mencionar, se caracterizan por los monumentos funerarios bajo túmulo, algunos de ellos, de gran riqueza.
En el caso de la península Ibérica, la tradición campaniforme pervive hasta bien entrado el segundo milenio y las piezas metálicas siguen siendo de cobre arsenical, todavía con una pequeña área de influencia y numerosas pervivencias calcolíticas. Estamos, ante una etapa temprana, llamada tradicionalmente «Fase A» en la que destacan los enterramientos en cista con un ajuar que revela intensas relaciones con el Mediterráneo oriental, y escasa influencia del resto de Europa.
Bronce Medio en Europa
El Bronce Medio transcurre, entre el 1500 a. C. y el 1200 a. C., lo que significa que coincide con el apogeo de la Civilización micénica. En el corazón de Europa, la cultura de Unetice deriva a la Cultura de los Túmulos, un agregado no unitario pero con una base común, y una oligarquía que se beneficia del comercio con el mundo Egeo. Los enterramientos siguen siendo tumulares, pero los túmulos son más monumentales y a menudo se agrupan en grandes necrópolis y incineración es cada vez más habitual. Aparte de eso, el mundo escandinavo, que, hasta ahora, sufría un importante retraso, se pone a la altura de Centroeuropa, constituyendo una zona de gran relevancia. Una de las novedades más notables entre el Bronce antiguo es la aparición de auténticas espadas con largas hojas y sistemas de enmangue más efectivos que los remaches. En lo referente a los adornos metálicos, su variedad es innumerable, brazaletes espiraliformes, tobilleras, colgantes, alfileres, anillos, pendientes, pasadores, broches, etc.
La península Ibérica, con ser diferente, no puede decirse que tenga un nivel cultural superior al del resto de Europa. La zona más desarrollada es el sureste a causa del florecimiento de la Cultura del Argar, esta vez en su fase plena. El Argar es, en cierto modo es una cultura muy diferente, surgiendo, de nuevo, la cuestión de si se trata de una cultura indígena que progresa gracias a los contactos con pueblos mediterráneos o si hay una auténtica colonización oriental. Se caracteriza por sus poblados fuertemente protegidos, con gruesas murallas y áreas restringidas. Los enterramientos individuales que, en el Bronce Antiguo eran en cista, pasan a ser en grandes tinajas o «pithoi», con un ajuar que delata la poderosa influencia del otro extremo del mar Mediterráneo. Las formas cerámicas de El Argar son muy diferentes de las del resto de Europa occidental.
Aunque el mundo argárico se concentra en las provincias de Almería y Murcia, toda la mitad sur de la península Ibérica se ve afectada por su influencia, muy clara en la Cultura de Atalaia al sur de Portugal y en la cultura de las Motillas de La Mancha.
Bronce final en Europa
El Bronce final viene determinado por la aparición y la expansión de la Cultura de los Campos de Urnas en casi todo el continente. Según la idea más extendida, la Cultura de los Campos de Urnas surge de un modo repentino, en el centro de Europa, suponiéndose su zona originaria en la región de Pannonia, en torno al siglo XIII a. C. Para unos la aparición de esta cultura provoca una profunda convulsión, sobre todo en Europa Oriental y el Próximo Oriente, de ahí la caída de la civilización micénica ,la desaparición del imperio hitita, llegando los ataques incluso a los egipcios, que documentan incursiones de «gentes del este» denominados pueblos del mar. El hecho de que la nueva cultura ocupe el mismo espacio geográfico que la de los túmulos y que la Unetice, parece confirmar que realmente existe continuidad cultural y racial.
Desde el punto de vista general, las novedades más importantes del Bronce final son, en primer lugar, el rito funerario de la cremación, que no aparece de forma radical .Los poblados son muy similares a los del Bronce medio, sin embargo ahora se aumentan sus defensas con terraplenes, empalizadas y recintos amurallados de tapial con refuerzos de madera.
La cultura material también incluye novedades. Aparecen los primeros objetos de vidrio. Europa experimenta una mayor independencia respecto a esta zona. Su evolución comienza a ser más autónoma y sus creaciones originales más habituales. Otros objetos ornamentales comunes son las torques, los brazaletes de costilla, y las fíbulas, de diversos modelos. Entre las armas, hay una complejísima evolución, por lo que sólo mencionaremos que las puntas de flecha de sílex son definitivamente sustituidas por otras de bronce. Los modelos más representativos de espada son las de puño macizo con la guarda en U.
El Bronce final en el resto de Europa, en concreto la cornisa atlántica se caracteriza por la continuidad y el progreso favorecido y por el nacimiento de una ruta comercial marítima que conectaba estas áreas con el Próximo Oriente. El Bronce Final Atlántico es poco conocido porque se da la paradoja de que apenas se conocen asentamientos o necrópolis, pero abundan los llamados escondrijos.
En la llamada Provincia Nórdica se da un fenómeno similar, en el sentido de que se adopta la incineración como ritual funerario, a pesar de no pertenecer a la cultura de los campos de urnas. Asimismo se da un periodo de esplendor, en este caso con una industria metalúrgica más diversa y original que la zona atlántica. La diversidad y maestría de la metalurgia escandinava es asombrosa.
Las Baleares y, en concreto, Mallorca, pero sobre todo Menorca, desarrollan la primera fase de la Cultura talayótica , caracterizada por la arquitectura ciclópea en una serie de edificios de los que el Talayot o torre es una de sus manifestaciones, junto a las taulas y las navetas. Esta cultura se relaciona con la cultura nuráguica de Cerdeña, pero es más desarrollada.
Edad del Hierro en Europa
Se llama Edad del Hierro al período en que se desarrolló la metalurgia del hierro. Este metal es superior al bronce en cuanto a dureza y abundancia de yacimientos. El empleo correcto de este mineral comenzó en el II milenio a. C. La expansión del conocimiento sobre el uso del hierro se produce probablemente desde Irán a través del Cáucaso.
Así pues, la Edad del Hierro viene caracterizada por la utilización del hierro como metal, importada de Oriente a través de las sucesivas inmigraciones de tribus indoeuropeas. En el caso de Europa Occidental, comienzan a llegar a partir del 1200 a. C., durante el Bronce Final. A pesar de que los minerales con hierro eran mucho más abundantes, su tratamiento requería una tecnología compleja y absolutamente diferente a la de otros metales. En el caso de Europa el hierro no se generaliza hasta, aproximadamente, el año 800 a. C. y en la mayor parte del continente finaliza con la romanización. No obstante en el norte de Alemania la edad del Hierro continúa con el nombre de cultura de Jastorf.
La aparición del hierro coincide, además, con lo que podríamos llamar «línea de rotura de la Europa Prehistórica». Hasta el siglo VIII a. C. sólo el Mediterráneo oriental entra dentro de los parámetros históricos, es reconocido por los antiguos griegos como el de su primera Olimpiada, es decir, el comienzo de su historia; por estas mismas fechas, en la península Itálica, la cultura de Villanova, deriva en la civilización etrusca; en el 753 a. C. los romanos sitúan la fundación de la antigua Roma. Así nacen las civilizaciones clásicas, cada una de las cuales tienen sus propios alfabetos derivados del alfabeto fenicio. Posiblemente los exploradores y colonizadores fenicios sean los responsables del nacimiento de otra civilización mediterránea en Andalucía que, cuando menos, ha de considerarse protohistórica. Se trata de Tartessos, una cultura escurridiza por lo que es poco lo que se sabe con certeza de ella; entre otras cosas, pudo haber tenido su propio sistema de escritura, pero, aunque no hubiera sido así, el desarrollo social, cultural e incluso estatal, justifican su exclusión de la Prehistoria.
Cultura de Hallstatt
La cultura de Hallstatt (800-450 a. C.) o Primera Edad del Hierro en Europa Central, Francia y los Balcanes. Esta sociedad está dirigida por una aristocracia guerrera; aunque el hierro al principio es minoritario, a partir del VII a. C., se generaliza poco a poco. Esta cultura mantiene contactos con el Mediterráneo y con las estepas del este europeo. Persiste el comercio del ámbar y del estaño en los intercambios con el mundo mediterráneo. Se recupera el rito funerario de la inhumación bajo túmulo, imponiéndose paulatinamente sobre la incineración, que es más habitual en las zonas periféricas.
Cultura de La Téne
La cultura de La Téne; es la Segunda Edad del Hierro en Centroeuropa, Francia, norte de España e Islas británicas. El hierro se ha generalizado y la economía se ha diversificado, naciendo una auténtica Cultura Céltica de gran envergadura. Los asentamientos son fortificados, la complejidad de algunos de ellos es propia de grandes urbes con una estratificación social bien diferenciada, cuya cúspide ocupan los nobles guerreros.
Los fenicios y los helenos potenciaron los progresos de los pueblos asentados en el litoral mediterráneo español, desde Cataluña a Andalucía, propiciando el desarrollo de la etérea civilización tartésica andaluza y de los íberos; ambas pueden incluirse cuando menos en la Protohistoria.
El resto de la península entraría dentro del ámbito céltico, aunque hay numerosas subdivisiones culturales basadas en la cronología y la geografía, por un lado, los pueblos atlánticos y, por otro, los pueblos del interior. En cualquier caso hablamos de gentes que conservan un fuerte sustrato de profundas raíces indígenas sobe el que intervienen los aportes, bien de la Europa atlántica, bien de la Europa central.
Los pueblos atlánticos del noroeste desarrollaron, a lo largo de la edad del Hierro la denominada cultura castreña, la cual tiene un largo periodo de gestación que comienza en la Primera Edad del Hierro, se pensó que esta cultura del noroeste peninsular era plenamente céltica, pero ahora se piensa que los aportes hallstatticos son menores que los atlánticos e, incluso, que los Mediterráneos. La característica distintiva de esta cultura es, evidentemente, la construcción de poblados fortificados, situados en lugares altos, con varios cinturones de muralla concéntricos; en el interior, numerosas casas de piedra circulares, sin organización urbanística, son los llamados castros. Aparte de la arquitectura desarrollan una cerámica propia, desarrollaron más la metalurgia del bronce que la del hierro y tienen diversas manifestaciones escultóricas como los guerreros lusitanos y las casas ceremoniales ornadas con portadas laboriosamente esculpidas. Su economía era agropecuaria, pero en ella tenían vital importancia la recolección de frutos silvestres, la pesca y el marisqueo.
El Interior de la Península ha sido considerado tradicionalmente un territorio céltico de clara influencia hallstática debido a la presencia de grupos locales bastante puros en las zonas cercanas a los Pirineos. Sin embargo, hoy se sabe que la Meseta Central mantuvo, desde el primer momento, una fuerte tradición local y nunca llegó a desarrollarse un horizonte cultural de campos de urnas, por lo que se descarta una invasión celta, aunque es imposible negar la influencia céltica. Tres grandes grupos culturales previos al mundo celtibérico merecen ser citados, el primero de ellos es la llamada Facies Soto de Medinilla, asentada en el Duero medio, mezcla aspectos intrusivos de gentes foráneas con otros locales. Se trata de una cultura agrícola que, a pesar de su cronología apenas pudo conocer el hierro. Algo más tardía es la cultura de los Castros de Soria y Guadalajara, que en este caso es de carácter pastoril y con hábitats fuertemente defendidos, nos habla de tiempos de crisis. El hierro comenzó a ser más abundante en esta época, quizá porque se descubrieron minas en el Moncayo.
La tercera gran cultura a reseñar es la denominada Cogotas-II, que precede al mundo celtibérico y que se ha asociado a una economía pastoril y agrícola extendida por toda la Meseta.
EVOLUCIÓN HUMANA
La evolución humana explica el proceso de evolución biológica de la especie humana desde sus ancestros hasta el estado actual, dicho proceso requiere un análisis interdisciplinar en el que se aúnen ciencias como la genética, la antropología física, la paleontología, la estratigrafía, la geocronología, la arqueología y la lingüística.
El término humano, en el contexto de su evolución, se refiere a los individuos del género Homo. Sin embargo, los estudios de la evolución humana incluyen otros homininos, como Ardipithecus, Australopithecus. Los científicos han estimado que las líneas evolutivas de los seres humanos y de los chimpancés se separaron hace entre 5 y 7 millones de años
Etapas en la evolución humana
Etapas en la evolución humana
Los pre-australopitecinos
Los primeros posibles homínidos bípedos. Los fósiles de estos homínidos son escasos y fragmentarios y no hay acuerdo general sobre si eran totalmente bípedos. No obstante, tras el descubrimiento del esqueleto casi completo apodado Ardi, se han podido resolver algunas dudas al respecto; así, la forma de la parte superior de la pelvis indica que era bípedo y que caminaba con la espalda recta, pero la forma del pie, con el dedo gordo dirigido hacia adentro en vez de ser paralelo a los demás, indica que debía caminar apoyándose sobre la parte externa de los pies y que no podía recorrer grandes distancias.
Este tipo de hominino prosperó en las sabanas arboladas del este de África entre 4 y 2,5 millones de años atrás con notable éxito ecológico.
Su desaparición se ha atribuido a la crisis climática que se inició hace unos 2,8 millones de años y que condujo a una desertificación de la sabana con la consiguiente expansión de los ecosistemas abiertos, esteparios. Como resultado de esta presión evolutiva, algunos Australopithecus se especializaron en la explotación de productos vegetales duros y de escaso valor nutritivo.
Los primeros Homo
No se sabe con certeza qué especie originó los primeros miembros del género Homo; se han propuesto a A. africanus, A. afarensis y A. garhi, pero no hay un acuerdo general. También se ha sugerido que Kenyanthropus platyops pudo ser el antepasado de los primeros Homo.
Clásicamente se consideran como perteneciente al género Homo los homínidos capaces de elaborar herramientas de piedra. Las primeras herramientas eran muy simples y se encuadran en la industria lítica conocida como Olduvayense o Modo 1. Las más antiguas proceden de la región de Afar y su antigüedad se estima en unos 2,6 millones de años.
De esta fase se ha descrito dos especies, Homo rudolfensis y Homo habilis, que habitaron África Oriental entre 2,5 y 1,8 millones de años atrás, que a veces se reúnen en una sola. El volumen craneal de estas especies oscila entre 650 y 800 cm³.
El poblamiento de Eurasia
Esta es sin duda la etapa más confusa y compleja de la evolución humana. El sucesor cronológico de los citados Homo rudolfensis y Homo habilis es Homo ergaster, cuyos fósiles más antiguos datan de hace aproximadamente 1,8 millones de años, y su volumen craneal oscila entre 850 y 880 cm³.
Morfológicamente es muy similar a Homo erectus y en ocasiones se alude a él como Homo erectus africano. Se supone que fue el primero de nuestros antepasados en abandonar África; se han hallado fósiles asimilables a H. ergaster en Dmanisi.
Esta primera migración humana condujo a la diferenciación de dos linajes descendientes de Homo ergaster: Homo erectus en Extremo Oriente y Homo antecessor/Homo cepranensis en Europa. Por su parte, los miembros de H. ergaster que permanecieron en África inventaron un modo nuevo de tallar la piedra, más elaborado, denominado Achelense o Modo 2. Se ha especulado que los clanes poseedores de la nueva tecnología habrían ocupado los entornos más favorables desplazando a los tecnológicamente menos avanzados, que se vieron obligados a emigrar.
Parece que el flujo genético entre las poblaciones africanas, asiáticas y europeas de esta época fue escaso o nulo. Homo erectus pobló Asia Oriental hasta hace solo unos 50.000 años y que pudo diferenciar especies independientes en condiciones de aislamiento, como Homo floresiensis de la Isla de Flores. Por su parte, en Europa se tiene constancia de la presencia humana desde hace casi 1 millón de años, pero se han hallado herramientas de piedra más antiguas no asociadas a restos fósiles en diversos lugares. La posición central de H. antecessor como antepasado común de Homo neanderthalensis y Homo sapiens ha sido descartada por los propios descubridores de los restos.
Los últimos representantes de esta fase de nuestra evolución son Homo heidelbergensis en Europa, que supuestamente está en la línea evolutiva de los neandertales, y Homo rhodesiensis en África que sería el antepasado del hombre moderno.
Una visión más conservativa de esta etapa de la evolución humana reduce todas las especies mencionadas a una, Homo erectus, que es considerada como una especie politípica de amplia dispersión con numerosas subespecies .
Nuevos orígenes en África
La fase final de la evolución de la especie humana está presidida por tres especies humanas inteligentes. Se trata del Hombre de Neanderthal, la especie del homínido de Denisova y el hombre moderno. Son en realidad historias paralelas que, en un momento determinado, se cruzan.
El homínido de Denisova vivió hace 40.000 años en los montes Altai y probablemente en otras áreas en las cuales también vivieron neandertales y sapiens. El análisis del ADN mitocondrial indica un ancestro femenino común con las otras dos especies hace aproximadamente un millón de años.
Los fósiles más antiguos de Homo sapiens datan de hace unos 200.000 años. Hace unos 90.000 años llegó al Próximo Oriente donde se encontró con el Hombre de Neanderthal que huía hacia el sur de la glaciación que se abatía sobre Europa. Homo sapiens siguió su expansión y hace unos 45.000 llegó a Europa Occidental; paralelamente, el Hombre de Neanderthal se fue retirando, empujado por H. sapiens, a la periferia de su área de distribución, donde desapareció hace unos 28.000 años.
Aunque H. neanderthalensis ha sido considerado con frecuencia como subespecie de Homo sapiens
Se tiene la casi plena certeza de que el Hombre de Neandertal no es ancestro del ser humano actual, sino una especie de línea evolutiva paralela derivada también del Homo erectus/Homo ergaster a través del eslabón conocido como Homo heidelbergensis. El neandertal coexistió con el Homo sapiens y quizá terminó extinguido por la competencia con nuestra especie.
Homo sapiens
Los parientes vivos más cercanos a nuestra especie son los grandes simios: el gorila, el chimpancé, el bonobo y el orangután.
Demostración palmaria de este parentesco es que un mapeo del genoma humano actual indica que Homo sapiens comparte casi el 99% de los genes con el chimpancé y con el bonobo. Para mayor precisión, el genoma de cualquier individuo de nuestra especie tiene una diferencia de sólo el 0,27% respecto al genoma de Pan troglodytes y de 0,65% respecto al genoma de los gorilas.
Los fósiles más antiguos de Homo sapiens tienen una antigüedad de casi 200.000 años y proceden del sur de Etiopía, considerada como la cuna de la humanidad. A estos restos fósiles siguen en antigüedad los de Homo sapiens idaltu, con unos 160.000 años.
Algunos datos de genética molecular concordantes con hallazgos paleontológicos, sostienen que todos los seres humanos descienden de una misma Eva mitocondrial, esto quiere decir que, según los rastreos del ADNmt se transmite a través de las madres, toda la humanidad actual tiene una antecesora común que habría vivido en el noreste de África, probablemente en Tanzania .
Estudios de los haplogrupos del cromosoma Y humano, concluyen que por línea paterna hay una ascendencia que llega hasta el Adán cromosómico, el cual habría vivido en el África subsahariana entre hace 60.000 y 90.000 años.
Otros indicios derivados de muy recientes investigaciones sugieren que la de por sí exigua población de Homo sapiens hace unos 74.000 años se redujo al borde de la extinción al producirse el estallido del volcán Toba, según la Teoría de la catástrofe de Toba, volcán ubicado en la isla de Sumatra, cuyo estallido ha dejado como rastro el lago Toba.
No todos están de acuerdo con esa datación. Después de analizar el ADN de personas de todas las regiones del mundo, el genetista Spencer Wells sostiene que todos los humanos que viven hoy descienden de un solo individuo que vivió en África hace unos 60.000 años.
Por todo lo antedicho queda demostrado el monogenismo de la especie humana y, consecuentemente, descartado el poligenismo, que servía de "argumento" a teorías racistas.
Migraciones prehistóricas de Homo sapiens
Los humanos ya habrían comenzado a salir de África unos 90.000 años antes del presente; colonizando para esas fechas el levante, estos restos fósiles han sido atribuibles a tempranos Homo sapiens, pero su relación real con los humanos modernos es muy discutible:
Australia y Nueva Guinea.
La llegada de humanos a Australia se data hace unos 50.000 años cuando pudieron fabricar rústicas almadías o balsas de juncos para atravesar el estrecho que separaba a Sahul de la región de la Sonda.
Comenzó a ser colonizada hace sólo unos 40.000 años, se supone que durante milenios el desierto de Siria resultaba una barrera infranqueable desde África hacia Europa, por lo que habría resultado más practicable una migración costera desde las costas de Eritrea a las costas yemeníes y de allí al subcontinente indio. La expansión por Europa coincide con la extinción de su coetáneo de entonces, el hombre de Neandertal.
La colonización de estas islas más próximas a Eurasia se habría iniciado hace unos 50.000 años, pero la expansión por esta fue muy lenta y gradual, y hace unos 5.000 años pueblos austronesios comenzaron una efectiva expansión por Oceanía, aunque archipiélagos como el de Hawái y Nueva Zelanda no estaban aún poblados por seres humanos hace 2.000 o 1.500 años.
La llegada del hombre a América, se habría iniciado hace unos 20.000 o, al menos, 15.000 años, aunque no hay consenso al respecto. Durante las glaciaciones el nivel de los océanos desciende al grado que el "Viejo Mundo" y el "Nuevo Mundo" forma un megacontinente unido por el Puente de BeringiaAntártida
Bipedestación
Los Homininos, primates bípedos, habrían surgido hace unos 6 ó 7 millones de años en África, cuando dicho continente se encontró afectado por una progresiva desecación que redujo las áreas de bosques y selvas. Como adaptación al bioma de sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguido, más aún en un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja algunas de las mejores soluciones adaptativas son la marcha bípeda y la progresiva reducción de la capa pilosa, lo que evita el excesivo recalentamiento del cuerpo.
Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:
Cráneo. Para permitir la bipedestación el orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la raquis, se ha desplazado; mientras en los simios se ubica en la parte posterior del cráneo.
Columna vertebral. La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto "resorte". Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis.
Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.
Pelvis. La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. La citada modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad posible de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es muy prolongado y sinuoso, esto hace dificultosos los alumbramientos. Como se verá más adelante, esto ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie.
Piernas. Los miembros inferiores se han robustecido, el fémur humano se inclina hacia adentro, de modo que le posibilita la marcha sin necesidad de girar casi todo el cuerpo; la articulación de la rodilla se ha vuelto casi omnidireccional, aunque en los monos -por ejemplo el chimpancé- existe una mayor flexibilidad de la articulación de la rodilla, lo que facilita un mejor desplazamiento por las copas de los árboles, es así que el humano a diferencia de sus parientes más próximos no marcha con las rodillas dobladas.
Pies. En los humanos los pies se han alargado, particularmente en el talón, reduciéndose algo los dedos del pie y dejando de ser oponible el "pulgar" del pie , en líneas generales el pie ha perdido casi totalmente la capacidad de aprehensión. Se sabe, en efecto, que el pie humano ha dejado de estar capacitado para aferrarse a las ramas, pasando en cambio a tener una función importante en el soporte de todo el cuerpo. El dedo mayor del pie tiene una función vital para lograr el equilibrio de los homininos durante la marcha y la postura erecta; en efecto, el pulgar del pie de un chimpancé es transversal, lo que permite al simio aferrarse más fácilmente de las ramas, en cambio el "pulgar" del pie humano, al estar alineado, facilita el equilibrio y el impulso hacia adelante al marchar o correr.
Ventajas y desventajas de la bipedestación
En primer término podemos mencionar que la bipedestación permite otear el horizonte por encima de la vegetación herbácea en busca de árboles o depredadores. Además proporciona transportar cosas con las manos, liberadas de la función locomotora.
Otra característica es que hace que la marcha humana sea más lenta que la marcha cuadrúpeda, pero es menos costoso energéticamente, lo que debería ser interesante para recorrer largas distancias en la sabana, o en un hábitat más pobre en recursos que la selva.
Expone menos superficie al sol y permite aprovechar la brisa, lo que ayuda a no recalentar el cuerpo y ahorrar agua, cosa útil en un hábitat con escasez del líquido elemento.
Pero la bipedestación trajo una desventaja muy marcada en la reproducción, ya que el hecho de pasar del cuadrupedismo al bipedismo conllevó un cambio anatómico de las caderas, con gran reducción del canal del parto que hacía más difícil y doloroso el alumbramiento.
Aspectos morfológicos
Liberación de los miembros superiores
La postura bípeda dejó libres los miembros superiores que ya no tienen que cumplir la función de patas ni la de braquiación, es decir, el desplazamiento de rama en rama con los brazos.
Esta liberación de los miembros superiores fue, en su inicio, una adaptación óptima al bioma de sabana; al marchar bípedamente y con los brazos libres, los ancestros del hombre podían recoger más fácilmente su comida; raíces, frutos, hojas, insectos, huevos, reptiles pequeños, roedores y carroña; en efecto, muchos indicios hacen suponer como probable que nuestros ancestros fueran en gran medida carroñeros y, dentro del carroñeo, practicaran la modalidad llamada cleptoparasitismo, esto es, robaban las presas recién cazadas por especies netamente carnívoras; para tal práctica, nuestros ancestros debían haber actuado en bandas, organizadamente.
Los miembros superiores, siempre en relación con otras especies, se han acortado. Estos miembros superiores al quedar liberados de funciones locomotoras, se han podido especializar en funciones netamente humanas.
Visión
El humano hereda de los prosimios la visión estereoscópica y pancromática, es decir la capacidad de ver una amplia tonalidad de los colores del espectro visible, facilita la mirada a lontananza, el otear horizontes, en este aspecto la visión es bastante más agudo en los humanos que en los otros primates y en los prosimios. Esto facilitará el hecho por el cual el Homo sapiens sea un ser altamente visual, y facilitará asimismo lo imaginario.
Especialización
Llama la atención una cuestión: Homo sapiens es un animal relativamente poco especializado. En efecto, gran parte de las especies animales ha logrado algún tipo de especialización anatómica, pero las especializaciones, si suelen ser una óptima adaptación a un determinado bioma, conllevan el riesgo de la desaparición de la especie especializada y asociada a tal bioma si éste se modifica.
Más aún, aunque parezca paradójico, Homo sapiens tiene características neoténicas. En efecto, la estructura craneal de un Homo sapiens adulto se aproxima más a la de la cría de un chimpancé que a la de un chimpancé adulto: el rostro es achatado y es casi inexistente el torus supraorbitario. De otro modo se puede decir que los arcos superciliares de Homo sapiens son "infantiles", delicados, el rostro aplanado o ligeramente prognato.
Homo sapiens es, por su anatomía, un animal muy vulnerable si se encuentra en condiciones naturales.
Asociado al hecho por el cual morfológicamente el ser humano tenga características que le aproximan a las de un chimpancé "niño" se encuentra el 'ortognatismo' y esto quiere decir, entre otras cuestiones, que los dientes de Homo sapiens son relativamente pequeños y poco especializados, las mandíbulas, por esto, se ha abreviado y hecho más delicadas. La debilidad de las mandíbulas humanas las hace casi totalmente inútiles para la defensa a mordiscos ante un predador y, asimismo, son muy deficientes para poder consumir gran parte del alimento en su estado natural, lo que es uno de los muchos déficits corporales que llevan al humano a vivir en una sociedad organizada.
Aparición del lenguaje simbólico
Hablar de la aparición del lenguaje humano, lenguaje simbólico, por lógica parecería implicar que hay que hablar previamente de la cerebración, y eso es bastante cierto, pero el lenguaje humano simbólico tiene sus antecedentes en momentos y cambios morfológicos que son previos a cambios importantes en la estructura del sistema nervioso central. Por ejemplo, los chimpancés pueden realizar un esbozo primario de lenguaje simbólico basándose en la mímica.
Ahora bien, el lenguaje simbólico por excelencia es el basado en los significantes acústicos, y para que una especie tenga la capacidad de articular sonidos discretos, se requieren más innovaciones morfológicas, algunas de ellas muy probablemente anteriores al desarrollo de un cerebro lo suficientemente complejo como para pensar de modo simbólico.
En el Homo sapiens, la laringe se ubica más abajo, lo que permite a las cuerdas vocales la producción de sonidos más claramente diferenciados y variados, pero al no poder ocluir completamente la epiglotis, la respiración y la ingesta deben alternarse para que el sujeto no se ahogue.
Otro elemento de relevante importancia es la posición y estructura del hioides, su gracilidad y motilidad permitirán un lenguaje oral lo suficientemente articulado.
Estudios realizados en la Sierra de Atapuerca en España, evidencian que el Homo antecessor, hace unos 800.000 años, ya tenía la capacidad, al menos en su aparato fonador, para emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulado como para ser considerado simbólico, aunque la consuetudinaria fabricación de utensilios por parte del Homo habilis hace unos 2 millones de años, sugiere que en éstos ya existía un lenguaje oral articulado muy rudimentario pero lo suficientemente eficaz como para transmitir la suficiente información o enseñanza para la confección de los toscos artefactos.
Cerebración
La cerebración tanto como la corticalización son fenómenos biológicos muy anteriores a la aparición de los homínidos, sin embargo en éstos, y en especial en Homo sapiens, la cerebración y la corticalización adquieren un grado superlativo.
El cerebro de Homo sapiens, en relación a la masa corporal, es uno de los más grandes. Más llamativo es el consumo de energía metabólica que requiere el cerebro: un 20% de toda la energía corporal, y aun cuando la longitud de los intestinos humanos evidencian los problemas que se le presentan.
En Homo sapiens el volumen oscila entre los 1.200 a 1.400 cm3, siendo el promedio global actual de 1.350 cm3; sin embargo no basta un incremento del volumen, sino cómo se dispone; esto es: cómo está dispuesta la "estructura" del sistema nervioso central y del cerebro en particular. Por término medio, los Homo neanderthalensis pudieron haber tenido un cerebro de mayor tamaño que el de nuestra especie, pero la morfología de su cráneo demuestra que la estructura cerebral era muy diferente.
El cráneo del Homo sapiens no sólo tiene una frente prominente sino que es también más alto en el occipucio, esto permite el desarrollo de los lóbulos frontales. De todos los mamíferos, el Homo sapiens es el único que tiene la faz ubicada bajo los lóbulos frontales.
Es casi seguro que ya hace 200.000 años los sujetos de la especie Homo sapiens tenían un potencial intelectual equivalente al de la actualidad, pero para que se activara tal potencial tardaron milenios: el primer registro de conducta artística conocido se data hace sólo unos 75.000 años, los primeros grafismos y expresiones netamente simbólicas fuera del lenguaje hablado se datan hace sólo entre 40.000 y 35.000 años.
La cabeza de Homo sapiens, para contener tal cerebro, es muy grande; aún en el feto y en el neonato, razón principal por la cual los partos son difíciles, sumada a la disposición de la pelvis.
Una solución parcial a esto es la heterocronía: el neonato humano está muy incompletamente desarrollado en el momento del parto, en efecto, el infante está completamente desvalido durante años, tan es así que, que entre los 2 a 4 años es cuando tiene lo suficientemente desarrolladas las áreas visuales del cerebro como para tener una percepción visual de su propia. Ahora bien, si el Homo sapiens tarda mucho en poder tener una percepción plena de su imagen corporal es interesante saber que es uno de los pocos animales que se percibe al ver su imagen reflejada.
Tal es la prematuración del Homo sapiens, que mientras un chimpancé neonato tiene una capacidad cerebral de un 65% de la de un chimpancé adulto, o la capacidad de Australopithecus afarensis era en el parto de un 50% respecto a la de su edad adulta, en Homo sapiens 'bebé' tal capacidad no supera al 25% de la capacidad que tendrá a los 45 años.
Pero no basta el desarrollo cronológico. Para que el cerebro humano se "despliegue" -por así decirlo- o desarrolle requiere de estimulación y afecto; de otro modo la organización de algunas de las áreas del cerebro puede quedar atrofiada.
Futuro de la evolución humana
Una línea del pensamiento asegura que la especie humana ha dejado de evolucionar. Sin embargo, existen otras posturas que consideran que son precisamente los adelantos tecnológicos los que impulsan actualmente la evolución humana. Por una parte, se ha propuesto que el entorno actual favorece la reproducción de las personas inteligentes, independientemente de su fuerza física o su estado de salud. Además, es posible que la ingeniería genética humana permita seleccionar las características genéticas de la descendencia. Por otra parte, también se ha propuesto que en el futuro la tecnología posibilite a las personas vivir como seres digitales dentro de cuerpos artificiales.
CONCLUSIÓN
Por medio de este trabajo realizamos un viaje en lo que se refiera a la evolución de la humanidad, comenzando por los primeros homínidos, pasando por sus diferentes etapas evolutivas, hasta llegar al hombre actual. Esto nos da la oportunidad de conocernos mejor como seres humanos, también pudimos apreciar las diferentes etapas evolutivas y como el hombre en cada una de ellas fue adaptándose y adaptando su entorno para vivir cada vez de una manera más cómoda. Vimos como fue evolucionando su cuerpo, pudimos darnos cuenta como fue cambiando su manera de vestir, de alimentarse, de relacionarse con sus semejantes, de pensar, aprendimos como evolucionó la manera de comunicarse, desde un lenguaje a base se señas y símbolos, hasta llegar al sistema de lectura y escritura con que contamos actualmente.
El desarrollo tecnológico también es parte de la evolución humana, actualmente podemos encontrar a la tecnología en todas las áreas del desarrollo humano y son evidentes los grandes beneficios que nos ha proporcionado por ejemplo en la medicina, la agricultura, las comunicaciones, etc. pero también es cierto que gran parte de la tecnología se ha empleado con fines bélicos. Es preocupante también la enorme dependencia tecnológica actual, sería conveniente que nos hiciéramos más conscientes en cuanto al uso y abuso de la tecnología, para que de esa manera la humanidad pueda de verdad seguir evolucionando.
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